Hay procesos que no nacen de un clic repentino, sino de un camino largo, profundo y sincero. Un día cualquiera, el nuevo EP de Constanza Bis, es justamente eso: el resultado de una transformación personal y musical que se fue gestando con el tiempo y que hoy encuentra forma en canciones que invitan a mirar la vida desde un lugar más luminoso.
Con casi dos décadas de recorrido en la escena independiente, y una identidad atravesada por la canción de autor, el pop-reggae y la música popular brasileña, Constanza presenta este trabajo como adelanto de Metamorfosis, el álbum que verá la luz en 2026. Cuatro canciones que dialogan entre ritmos y emociones, atravesadas por una idea clara: transformar lo negativo en positivo, sin ingenuidad, pero con esperanza.
En charla con El Walkman, la cantautora nos habla de este nuevo capítulo, del cambio de nombre artístico, de sus valores, de la música como puente cultural y de la energía que propone para la presentación en vivo del EP el próximo 14 de diciembre en La Biblioteca Café (Con apoyo de BAMÚSICA), una fecha especial para compartir canciones, sonrisas y nuevas búsquedas.

Una transformación que no fue de un día para otro
–“Un día cualquiera” abre una nueva etapa en tu recorrido artístico y anticipa lo que será Metamorfosis. Mirando tu camino, ¿Cómo fue ese proceso de transformación personal y musical que te trajo hasta este presente?
–Quizás no hubo un clic puntual, sino que fue algo que se fue dando de manera progresiva. Yo empecé a cantar profesionalmente de grande, a los treinta años.
Desde chica siempre estuve muy atraída por la música: creaba historias en mi cabeza, iba al piano de mi abuela y armaba melodías, o repetía lo que escuchaba de mis viejos o en la escuela, de una forma muy intuitiva. Pero en un momento cerré las puertas de la música y recién cerca de los treinta empecé a componer, primero en portuñol y después directamente en portugués, porque fui estudiando el idioma.
Mis primeras canciones nacieron en otro idioma, y eso ya hacía que la historia empezara de una manera un poco diferente. A medida que me fui profesionalizando, armando repertorios de música brasileña —sobre todo de Bahía y del nordeste de Brasil— seguí componiendo en portugués. Con el tiempo empecé también a escribir en español, y a mezclar en mis shows canciones propias en ambos idiomas junto a repertorio brasileño. Bahía fue lo primero que me inspiró a cantar y a componer, pero después empezaron a surgir otras cosas que me conmovían y me movilizaban.
Durante la pandemia, que fue un cimbronazo para todos, desarrollé muchos talleres de análisis de letras de la música brasileña, algo que ya venía haciendo y en lo que me especialicé mucho en ese momento. Cuando volvimos a salir, también empecé a retomar canciones que tenía compuestas hacía años, con letra y melodía, pero que estaban encajonadas. Ahí grabé nuevas canciones en castellano: en 2016 ya había editado Bahía, música no meu coração, un disco homenaje a Brasil con temas en portugués y español, y en 2021 lancé como single Perruno amor, dedicado al perro de mis padres y a todos los perros que amo.
Después de eso seguí componiendo y escribiendo, y ahí empecé a sentir una transformación interna más clara: cada vez tenía más ganas de crear canciones en nuestro idioma. Empezó a crecer el volumen de canciones en castellano, aunque sigo escribiendo también en portugués, pero la motivación era otra, más ligada a lo espiritual, al bienestar y a mis valores. Un ejemplo de eso es Amistad, una canción que lancé el año pasado y que habla de algo que para mí es fundamental.
Con el tiempo me di cuenta de que tenía un conjunto de canciones que pedían ser un álbum con un concepto, algo que reflejara lo que me estaba pasando. Sentía una transformación personal: seguir abrazando toda la música de Brasil, pero también volver a cuestiones más propias, a mis valores, a mi idioma, y a ritmos de acá o influencias previas a la música brasileña, como el rock nacional, el reggae, la world music, la música italiana o el folclore.
Por eso decidí empezar a producir este nuevo álbum, que se va a llamar Metamorfosis y que estará terminado el año que viene. Desde hace aproximadamente un año y medio vengo trabajando en él y lanzando algunos de los temas en forma de cascada. Este EP, Un día cualquiera, reúne cuatro canciones que funcionan como adelanto y muestran ese proceso de transformación.
Siento que es una transformación musical y personal, pero que mantiene mi estilo y mi marca, más allá del idioma. Me caracteriza mezclar ritmos, a veces en un lugar indefinido entre el pop rock de acá y el samba-reggae de Bahía, y más adelante aparecerán otras cosas, como una chacarera que todavía no salió.
Y en ese mismo sentido de cambio, este año también decidí cambiar mi nombre artístico. Durante mucho tiempo fui María Constanza, nombre con el que está publicada toda mi discografía anterior, y sentí que era momento de pasar a Constanza Bis, un nombre con el que hoy me siento más representada. Conviven los dos perfiles, porque todo ese camino forma parte de quien soy, pero estas nuevas canciones ya pertenecen a esta nueva etapa.
Transformar lo oscuro en luminoso
-Las canciones hablan de transformación, de convertir lo negativo en algo luminoso. ¿Hubo alguna vivencia personal que te empujara a trabajar este concepto tan fuerte y tan humano?
–Está buena esa pregunta porque me permite redondear y conectar con algo anterior. Siento que en este momento de mi vida estoy dando una vuelta, abrazando toda mi historia, porque soy hoy lo que soy gracias a todo lo que recorrí hasta acá. Sigo abrazando la música brasileña, que la sigo haciendo y me encanta, pero estoy muy posada en lo que elijo cantar y en cómo dialogo con mis propias canciones.
Antes de dedicarme de lleno a la música, me recibí como bióloga, especialista en gestión ambiental, y ese es otro gran valor que me caracteriza: el cuidado y la preocupación por el medio ambiente. Hay canciones con esa temática que todavía no aparecen en este EP, pero que van a estar presentes más adelante. Todo eso forma parte de la misma vuelta: abrazar todo lo que soy.
Creo que, en definitiva, tanto mi recorrido personal como lo musical están atravesados por una misma intención: transformar lo negativo en positivo, lo oscuro en luminoso, lo malo en algo bueno, sin caer en algo naif. No es casual que me haya dedicado al medio ambiente, ni que cante música brasileña, que suele ser transformadora y alegre. Estas canciones, que hoy me siento muy cómoda cantando en nuestro idioma y dentro de estos géneros, tienen un mensaje claro y letras simples de entender.
Incluso musicalmente hay una transformación: muchas veces las canciones empiezan en un clima más oscuro, en acordes menores, y después se van transformando en algo más mayor, más soleado. Para mí eso también dice algo. Es volver a las raíces, abrazar toda la historia y reflejar un mensaje de bienestar, sabiendo que no es fácil y que no se trata de sonreír todo el tiempo. Más allá de todo lo malo que nos pasa en la vida, siempre existe esa posibilidad de elegir: hundirse en lo negativo o intentar transformarlo. Ese es, un poco, el mensaje.
–El 14 de diciembre presentás este nuevo material en La Biblioteca Café. ¿Qué energía te gustaría que se lleve la gente de ese show? ¿Hay algo diferente que estés preparando para esta fecha tan especial?
-¿Qué energía te gustaría que se lleve la gente de ese show y qué te gustaría generar en esta fecha tan especial?**
Quiero que la gente sienta justamente eso: la transformación. Llegar un domingo a las ocho y media de la noche a un show, predispuesta a escuchar y a pasarla bien, y que se vaya con mucha mejor energía de la que entró, con una sonrisa. La idea es recargar las pilas, no solo para la semana, sino también para el cierre del año y para lo que viene.
Para quien preste atención a las letras, hay una invitación a reflexionar un poco, pero sin entrar en algo profundo o pesado. Es más bien preguntarse qué puede cambiar para mejor, mientras se pasa un buen momento y se disfruta. Además, va a haber repertorio de música brasileña, que dialoga con mis canciones y siempre aporta esa cuota de alegría.
Va a ser un show dinámico, como a mí me gusta: con distintos momentos, ritmos y texturas. También va a haber sorpresitas y músicos invitados, así que es una invitación a venir a escuchar, a divertirse y a salir con el ánimo un poco más alto.
Con Un día cualquiera, Constanza Bis abre la puerta a una nueva etapa donde la música funciona como refugio, puente y transformación. Un adelanto sensible de Metamorfosis, un álbum que promete seguir explorando el cambio, la identidad y la posibilidad de convertir lo vivido en canción.
La cita es el domingo 14 de diciembre a las 20:30 hs en La Biblioteca Café (Marcelo T. de Alvear 1155, CABA), una noche para escuchar, dejarse llevar y salir con un poco más de luz de la que se trae.

📍 La Biblioteca Café – Marcelo T. de Alvear 1155 (CABA)
🗓️ Domingo 14 de diciembre 20:30 hs
Entradas a través de Passline.com
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