Enrique Thompson, entre el jazz y el Río de la Plata: “Cuando uno está afuera entiende mejor qué hay de argentino en lo que hace”

Hay artistas que llevan sus raíces como una bandera y otros, como Enrique Thompson, las convierten en una pregunta. Desde hace años, el saxofonista y compositor argentino vive entre Europa y América Latina construyendo una obra que cruza el tango, el jazz y la improvisación contemporánea sin quedarse quieta en ningún molde. Al frente de «Revirado Project», Thompson encontró una forma propia de dialogar con la tradición rioplatense: no desde la nostalgia sino desde el movimiento. En esta charla con El Walkman habla sobre el saxofón como una voz íntima, los límites del género, el trabajo de acercar el tango a músicos de otras culturas y esa sensación extraña de descubrir lo argentino recién cuando se lo mira desde lejos.


Naciste en Argentina, te formaste en el conservatorio, después te fuiste a Viena, Berlín y Canarias. En todo ese recorrido, ¿en qué momento sentiste que dejaste de “tocar jazz” o “tocar tango” para empezar a encontrar una voz propia dentro de esa mezcla?

-Es una buena pregunta, creo que la parte compositiva siempre la tuve y sobre todo siempre me interesaron muchos compositores clásicos y variaciones, la improvisación es composición también y digamos que muchas veces no me entusiasmaba mucho “copiar” inflexiones en la música que eran típicas de un estilo, lo he hecho mucho, porque es como aprender un idioma o lenguaje, tener la pronunciación adecuada, etc., pero creo que siempre estuvo latente tener voz propia y sobre todo cuándo se encuentra uno este límite de “mi formación ya es suficiente para seguir mi camino…” creo que en la música nunca es suficiente, pero si uno va dejando canciones, solos, que pasan a ser una huella y sin querer, o sin darse cuenta a veces, va dejando un camino. 

-Hay algo muy fuerte en poner al saxofón —y no al bandoneón— en el centro de un proyecto atravesado por el tango. ¿Qué descubriste del Río de la Plata a través del saxofón? ¿Qué cosas te permitió contar ese instrumento que quizás otro no podía?

Bueno, no es que quise poner al saxofón en el centro, sino que es la forma en que quizá mejor me puedo expresar y puede que a veces el instrumento tenga muchas características de la voz humana, podría decir que en todo caso hace de cantante, más que de bandoneón, pero claro, al ser instrumento y asociado al jazz lo hace “más fácil” o más aceptado el derivar además a la improvisación, desarrollo de solos, etc. Esto que digo de la voz es porque el sonido del instrumento es muy personal y miles de timbres y variantes del sonido que van desde el gusto y la búsqueda del saxofonista hasta su contextura física que da ciertos parámetros al sonido. 

Qué descubrí del Río de la Plata, es un poco lo que se descubre cuando toca y estudia cualquier tipo de música y comienza a descubrir cada vez más cosas, pero sobre todo el experimentar cómo esta música suena con este instrumento y de qué manera tocarlo para que pueda seguir expresando el lenguaje de esta música y cultura. 


Enrique Thompson Foto: cortesía Nara Briega

Revirado Project parece trabajar mucho desde la idea de frontera: entre continentes, géneros y formas de improvisar. ¿Cómo convivís con la tradición sin sentir que te limita? ¿Qué partes del tango necesitabas romper para poder habitarlo de verdad?

-Son todas muy buenas preguntas, me hacen pensar, los límites puede ser que veces los tenga en cuenta para que “no deje de sonar a” y luego creo que por esto Revirado Project pasó a hacer más composiciones propias, a veces guiadas por el gusto del público o aún más, por el gusto de los músicos que participan y participaron del proyecto, muchas veces coinciden los gustos de los temas y me preguntan por tocar tal o cual canción que les gusta hacer, y eso en parte lo fue definiendo. 

En cuanto al tango específicamente, bueno, obviamente cuando uno toca con músicos que se especializan en tango es todo más fácil en lo que respecta al estilo, el desafío para mí es poder unirlo con la improvisación, con el jazz, quiero decir, a veces uno toca con un gran instrumentista e improvisador pero no tiene tanto conocimiento de la cultura rioplatense, entonces ahí es donde vienen los arreglos, las partes para que pueda acceder de alguna manera al estilo, además de hacerlos escuchar la música o ejemplos para que puedan entender a dónde se va. A veces es un poco un trabajo de difusión, si se quiere ver así, pero en general me gusta mucho compartir con músicos, sobre todo grandes músicos que están siempre interesados a aprender cosas nuevas y esto me hace un poco relativizar el tema límites. 



Después de más de diez discos, giras y años viviendo en Europa, seguís hablando de tus raíces argentinas como algo central en tu música. ¿Qué cosas sentís que se volvieron más argentinas justamente por la distancia?

-Bueno, digamos que es una mezcla de cosas porque yo he cambiado como persona bastante desde ese entonces, he aprendido muchísimo y creo como le pasa a mucha gente que vive y vivió en diversas culturas, uno empieza a ampliar el espectro. Pero mi crianza hasta los 28 años fue netamente en Argentina, por más que siempre haya viajado, o estudiado diversos estilos y con gente diversa, hay una impronta fuerte en lo que hago, sobre todo en las composiciones, por más que uno no sepa hay cosas ahí que te das (y te lo menciona sobre todo los no argentinos)  que vienen de este lado del mundo, sobre todo cuando uno está afuera le es más fácil ver que es lo distinto a lo argentino, o al revés, en contraposición, que hay de argentino en lo que uno hace. 

Por el otro lado el país tiene una historia de migrantes, uno encuentra mucho de Argentina en otras culturas, sobre todo en Europa.


Enrique Thompson Foto: cortesía Nara Briega

En la música de Enrique Thompson no hay fronteras fijas: hay desplazamientos, búsquedas y preguntas abiertas. Tal vez por eso sus composiciones suenan al mismo tiempo cercanas y movedizas, como si el Río de la Plata pudiera aparecer en un club de jazz berlinés o en una improvisación nacida a miles de kilómetros de casa. Con Revirado Project, Thompson no intenta conservar una tradición intacta sino mantenerla viva, dejar que respire, se mezcle y encuentre nuevas formas de decir. Porque algunas raíces, lejos de quedarse quietas, crecen mejor cuando están en movimiento.

Si esta entrevista te acompañó, quizás también te interese seguir descubriendo artistas que habitan el cruce entre la memoria, la búsqueda y el movimiento. En El Walkman nos interesa acercarnos a esas obras que no se quedan quietas: músicas, películas, libros y proyectos que encuentran nuevas formas de decir desde un lugar sensible, vivo y honesto.

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