
¿Cómo no vamos a marchar?
A cincuenta años del inicio de la última dictadura cívico-militar, la memoria no se queda en el pasado: vuelve, insiste y se hace cuerpo en cada nombre, en cada ausencia y en cada paso compartido en la calle.
Elogio a los rituales
Sabemos exactamente dónde están esas escenas: en qué temporada, en qué capítulo, en qué minuto. Ya sabemos lo que viene y volvemos igual. Porque la cultura pop funciona como un archivo afectivo: volvemos a las historias para encontrarnos otra vez con la vida que estaba pasando alrededor. Con los años, esas escenas dejan de ser solo ficción y pasan a formar parte del relato de una vida que también se mide en temporadas.

La reina del miedo
El miedo no es algo concreto. Es imaginación. Es una cadena de escenas que se arman solas antes de que pase nada. Un movimiento interno que se adelanta a los hechos y vuelve inestable incluso lo que parece bajo control.


El fantasma que ya no soy
A los treinta y pico se abrió una pregunta que nunca había estado ahí. No es un deseo claro ni una decisión tomada: es apenas un “¿y si?”. Un movimiento interno que desarma certezas y obliga a traducir lo que antes era un no rotundo.
Si llegaste hasta esta página es porque algo de estas escenas también te importa. En estos textos, la cultura y la vida cotidiana se cruzan sin pedir permiso: series, canciones, ciudades, recuerdos, amistades. Historias que empiezan en un detalle mínimo y terminan abriendo algo más grande sobre cómo vivimos y qué guardamos en la memoria.
En El Walkman acompañamos escrituras que miran la cultura desde ese lugar íntimo donde las historias se mezclan con la vida. Si querés sostener este trabajo independiente, podés suscribirte a la revista o invitarnos un Cafecito. Es una forma simple de seguir haciendo lugar para estas lecturas que se quedan un rato más en las escenas.


