“Tiempo de revancha”: el grito silencioso de Adolfo Aristarain

Con la muerte de Adolfo Aristarain, el cine argentino despide a uno de sus grandes artesanos: un director de mirada filosa, pulso narrativo y una obra atravesada por la tensión entre la ética y el poder. Entre sus películas más emblemáticas están: «La parte del león» (1978), «Un lugar en el mudo» (1992), «Últimos días de la víctima» (1982) y «Tiempo de revancha«(1981).

A modo homenaje, desde El Walkman, elegimos contar la historia detrás de «Tiempo de revancha» la película protagonizada por Federico Luppi, Julio de Grazia y Ulises Dumont, que en tiempos de la última dictadura cívico-militar, enfrentó a la censura ya desde un póster que proclamaba: “Un hombre honesto es hoy, algo muy peligroso”.


UNA BUENA HISTORIA

En 1980 Adolfo Aristaráin había estrenado “La discoteca del amor”, una película musical producida por Aries Cinematográfica Argentina -que es otra forma de decir Héctor Olivera, Fernando Ayala y compañía –  La película fue un éxito para la época y, por consiguiente, la productora le ofreció al director hacerse cargo de lo que sería la quinta entrega de estos films popularmente conocidos como “La saga del amor”. Aristaráin, que ya venía de hacer una película anterior con esta temática, hizo una contrapropuesta a su productor:

“Yo tengo esta historia, que es la que me gustaría hacer”, dijo y le entregó a Olivera lo que sería el primer guión de “Tiempo de Revancha”, escrito durante la filmación de “La discoteca del amor”.

Sobre este episodio en una entrevista del año 2004 – incluida en la versión en DVD del film -, Olivera dice: “Me acuerdo perfectamente que leímos los tres socios de Aries la síntesis de Tiempo de Revancha y los tres coincidimos con que ahí había una película muy buena, y no nos equivocamos”. 



LA ESCRITURA DEL GUIÓN

En numerosas ocasiones le han preguntado al director cómo es el proceso de escritura de sus historias. “No hay un proceso para escribir. Las historias aparecen de repente por algo que oís, algo que te cuentan, pero nunca sabés exactamente cómo”manifestó en una entrevista en el año 2017.


Héctor Olivera: Empezamos a filmarla en el ‘81 que era pleno proceso militar y la película “tenía lo suyo” para la gran gran censura que teníamos que si yo no recuerdo mal hubo un periodista que dijo algo así como que no dejan pasar los pechos de Isabel Sarli y sí dejan pasar una película como Tiempo de Revancha

Adolfo Aristarain: Me acuerdo perfectamente. Fue la editorial de la Revista Somos que era de Alfredo Serra decía “Qué pasa con la censura que ve el mosquito de los escotes y deja pasar el elefante de la ideología”

Adolfo Aristarain: Me acuerdo perfectamente. Fue la editorial de la Revista Somos que era de Alfredo Serra decía “Qué pasa con la censura que ve el mosquito de los escotes y deja pasar el elefante de la ideología”

Héctor Olivera: El problema que tuvimos fue la prohibición de Luppi. Tuvimos que postergar el arranque de la película tres veces. El que anduvo más en eso fue Fernando Ayala, que era el más diplomático, yo tenía la cruz sobre mis espaldas de “La patagonia rebelde” y otra mucho más grave para ellos que fue “Las venganzas del Beto Sánchez”


“La hicimos sin saber qué iba a pasar. La película se estrenó y tuvo una crítica excepcionalmente buena, pero para mí lo más importante es que reabrió el cine argentino al mundo. En esa época las películas que salían de acá eran las películas de la dictadura militar. ‘Tiempo de revancha’ tuvo la gran virtud de romper ese hielo. Fue a siete festivales. Ganó muchísimos premios”, repasó Olivera en diálogo con Aristaráin durante la entrevista que acompaña a la edición en DVD del film.


“Me acuerdo de haber escrito la historia con muchísima bronca y prácticamente sin cuidarme. Yo me tiraba contra el sistema, no eran solo los milicos, ellos eran simplemente ejecutores de un plan económico que nos llevó a la ruina. Yo lo que atacaba era el sistema capitalista. Pensaba que era sutil y después viéndola me di cuenta de que no lo era, era muy dura"

Adolfo Aristarain en una entrevista del 2014 dentro del ciclo "Vidas de cine"




¿ES «TIEMPO DE REVANCHA» UNA ALEGORÍA DE LA DICTADURA?

“Siempre se dijo que ‘Tiempo de Revancha’ era una alegoría de lo que estaba pasando con la dictadura y yo dije que no lo es. Que funcione como alegoría es al margen, puede ser. Yo lo que hago es seguir a los personajes, me meto en su piel”, contó Aristaráin en una entrevista en México en 2016. 


UN FINAL IMPACTANTE (SPOILER ALERT)

En la mencionada entrevista en México, el realizador reveló que la película tenía dos finales posibles. “En uno el personaje de Luppi, que estaba totalmente loco, se ponía en pelotas en un basural, hablando solo porque así sabía que no lo grababan, pero estaba totalmente loco. El otro final es el del corte de lengua que es un suicidio. Cortarse la lengua sin haberle avisado a nadie es un suicidio, te desangrás en 20 minutos. Así que llegué al corte de lengua. No tenía dudas de que iba a impactar al público. El final era lógico. Aparte era muy gracioso porque hay un solo fotograma del corte de la lengua, parece más, pero es un fotograma. La gente lo ve y parece que lo ves que se cortó la lengua. Es un solo fotograma. Es genial”, 

Julio de Grazia junto a Federico Luppi en «Tiempo de revancha».

Si esta nota te llevó de nuevo a Tiempo de revancha, quizás también sea una forma de volver a pensar qué lugar ocupa el cine cuando decide incomodar, señalar y no mirar hacia otro lado. En El Walkman creemos en esas obras que no envejecen porque siguen haciendo preguntas, en esos directores que filman desde la convicción y dejan una marca mucho después de los créditos finales. Adolfo Aristarain pertenece a esa estirpe: la de los que entendieron que contar una historia también podía ser un acto de resistencia.

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