Helena Nesis en “Pienso… ¿para qué existo?”: una voz que resiste desde la distopía

En El Walkman nos dejamos sacudir por esas obras que no solo entretienen, sino que interpelan. Pienso… ¿para qué existo?, el unipersonal escrito por Miguel Ángel Diani y protagonizado por Helena Nesis, es una de ellas. Con dirección de Claudio Gallardou, la pieza estrenó el pasado viernes 4 de julio en El Espión y se presentará todos los viernes de julio y agosto.

Desde un futuro tan absurdo como posible, la obra nos enfrenta con una distopía que resuena demasiado cerca. María, una mujer llegada del 2085, irrumpe en escena desde una Argentina desmembrada y exiliada. Lo que trae no es sólo una historia: es una advertencia.

A través de una puesta minimalista y una dramaturgia que combina grotesco, realismo mágico y poesía, Pienso… ¿para qué existo? logra lo que solo el buen teatro puede: emocionarnos, hacernos reír con amargura y, sobre todo, obligarnos a pensar.

Charlamos con Helena Nesis, quien pone el cuerpo y el alma en esta travesía futurista con ecos del presente. Una entrevista que viaja entre el arte, la resistencia y la necesidad urgente de no rendirse.



Lo que me resonó es la injusticia social que plantea la obra. Que lo siento tan actual, que me identifica tanto. Y también, como tiene un doble planteo, un doble juego. Por un lado, habla de lo social, pero también habla de la pobreza: tienen que irse a la Antártida porque no hay trabajo en la Argentina. Un futuro bastante triste para los argentinos.

El personaje viene a alertar desde el futuro que, si la Argentina sigue como está, vamos mal. Entonces, lo que primero me resonó fue esto: sentirla tan actual.

Tan actual, porque cada vez hay más gente durmiendo en la calle. No paro de ver chicos jóvenes, con una frazadita, tirados ahí. Y la obra, de alguna manera, está resignificando también eso. Eso, por un lado.

Y por otro lado, también lo personal. El relato mezcla cuestiones más del personaje de María y cuestiones generales, sociales. Entonces, me identificó todo eso.


—El peligro del fin de la cultura y de lo que somos, que es un poco lo que plantea. Justamente lo que está pasando parece mentira. Es una metáfora de lo que está pasando hoy, donde la cultura pasa a un segundo plano.

Tuve una asamblea en los teatros independientes, en ARTEI, con todos los dueños de sala.
Y estamos tan tristes con esta actualidad, sin poder contar con el Instituto Nacional del Teatro, con el apoyo estatal, como ya pasó con el INCAA.
Estoy muy conmovida por esta votación, este veto, todo esto que atenta contra el pueblo y contra la cultura, casualmente.

Entonces, me parece que la obra habla de los olvidados. Es un texto complejo y hermoso. Miguel Ángel Diani es un autor muy importante y presidente además de Argentores. Así que yo estoy feliz porque él pueda confiar en que yo lo pueda actuar bien.

Y bueno, además bajo la dirección de Claudio Gallardou, que la verdad que fue una experiencia maravillosa. Como actriz, me sacó de todos mis lugares conocidos.

Me lleva por todas las emociones, porque me hace transitar todo. Es realmente un placer, pese al contexto tan duro en el que estamos. Por eso agradezco estos espacios de difusión, porque logran que la gente nos venga a ver, pase un buen momento y además reflexione. Porque en realidad es para eso que uno la hace.

Y una frase que me quedó resonando del texto fue: “No me rendiré”. Es una frase increíble. Así que vengan a verla porque, pese a todo, no hay que rendirse.



—Vino un director de cine amigo, Eduardo Ruderman, dirigió la escuela de Eliseo Subiela, es un director de teatro muy importante. Y cuando terminó la obra me dijo: “Me comí ese personajito que hiciste, eh, me gustó, me gustó mucho”. Y cuando una persona, sobre todo en la jerga teatral, los colegas, alguien que te conoce mucho te dice que se comió el personaje, es un gran elogio. No era Helena: era María la que estaba allí.

Hay cosas de uno mismo que siempre deja en todos los personajes, porque si no, no lo estás encarnando. Estás haciendo un muñeco, una maqueta, algo exterior. Fue una construcción, como el título lo dice. Vas construyendo con tu director, que te va guiando. Es como un viaje, en el que te dicen por acá, por allá, y uno pone.

Yo tiré un montón, propuse, trabajé cuestiones mías personales que me iba provocando el texto, hicimos un trabajo muy minucioso de lectura, cosa que no es lo que yo frecuento.

La verdad que fue un trabajo muy, muy, muy profundo. Claudio (Gallardou) dice algo con mucha razón: “Si no entendés lo que estás actuando, no lo podés actuar”. Entonces estuvimos meses solamente leyendo un texto de seis páginas y entendiéndolo para poder representarlo de la mejor manera, y eso se transmite luego al público.

El otro día vino la novia de un exalumno que nunca había ido al teatro y me dijo: “Pasé por todas las emociones, lloré, me reí”. Bueno, es eso. Si te deja pensando, el arte cumplió el objetivo.

Si vos vas al teatro y quedás ileso, es que la obra no fue buena. Bertolt Brecht hablaba del efecto del distanciamiento. Él no quería un teatro en el que uno quedara totalmente identificado, inmerso en la ficción, sino que pudiera entrar y salir.

Que pudiera entrar, pero que pudiera reflexionar al salir sobre la realidad que lo circula. Y yo siento que, desde ese lugar, esta obra podría ser un relato, una mina que viene y cuenta, pero no: pasa de todo. Esa es la riqueza con la que fui dirigida. Es un texto hermoso, y realmente yo lo disfruto mucho.


Yo había hecho un unipersonal antes, que fue El nombre, de Griselda Gambaro. Tuve esa experiencia recién a los 50 años.

No es que soy una fanática de los unipersonales, y para mí fue algo nuevo a los 50 años poder estar sola en un escenario. Sí había hecho monólogos y demás, pero dentro de cursos, nunca en un espectáculo.
Y con este puntualmente estaba muy insegura, estaba angustiada antes de estrenar. En fin, hicimos estrategias con el asistente de dirección (Raul Ciapparelli), que también es actor. Yo lo dirigí en otra obra, entonces nos vamos cambiando los roles. Y él, de pronto, me tira desde la cabina algún texto o algo, por si alguna una vez me perdía.

Entonces, ese tipo de cosas me hacen sentir acompañada. Está también Claudio Gallardou en la dirección y voces en off que, de alguna manera, es como actuar con él en algún punto, así que es otro sueño logrado.

La verdad es que yo solamente deseo compartir la experiencia con los demás por el texto, que realmente es maravilloso, por la apuesta y porque supongo que yo estoy bien. —risas—



Por empezar, que confíe en que el teatro le puede llegar a gustar, porque hay un prejuicio en la gente que nunca fue al teatro. Que si la entrada es carísima y es imposible, o que se van a aburrir porque por ahí lo asocian con algo histórico, con alguna vez que fueron y se aburrieron, por ahí decían las letras y nada más. Hay más teatro, y es hermoso.

La ciudad de Buenos Aires está llena del teatro de la mejor calidad del mundo, del teatro independiente.

Yo les diría que vengan a romper con el prejuicio de que no les va a gustar, que vengan a disfrutar y que se van a llevar una gran sorpresa.
La gente que mejor la pasa, por ahí, es la que nunca pisó un teatro. Entonces, esa es la gente que yo quiero ganar. Esa es la gente que yo quiero que venga: la que piensa que se va a aburrir… y la pasa joya.


En un tiempo donde todo parece urgir, Pienso… ¿para qué existo? se planta con una calma feroz: la de una actriz sola en escena, la de una palabra que resiste, la de una historia que no es todavía real… pero podría serlo.

Desde la distopía, la obra de Miguel Ángel Diani nos devuelve una certeza: el teatro sigue siendo trinchera, espejo y refugio. Y Helena Nesis, con cada función, vuelve a recordarnos que, mientras haya alguien que cuente, no todo está perdido.

No te pierdas Pienso… ¿para qué existo? todos los viernes de agosto, a las 20:30hs en EL ESPIÓN (Sarandí 766) Con entradas a la venta a través de Alternativateatral.com


🎭 Pienso… ¿Para qué existo?

📍 Teatro ESPIÓN – Sarandí 766

Temporada vigente – Funciones viernes de agosto a las 20:30 hs Entradas acá

Autor : Miguel Angel Diani

Actriz: Helena Nesis

Iluminación y Dirección: Claudio Gallardou

Vestuario: Soledad Argañaraz “Ropería Teatral”

Dibujos y animacion -Diseño Gráfico: @Lonzoarg

Operación De Luces: Dante Bruno

Asistencia De Dirección: Raul Ciapparelli

Prensa: Caro Arellano “Expansión Teatral”

Producción General: Teatro “El Espión”


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