Después de años formando parte de proyectos muy distintos entre sí —como Celeste Carballo, Karol G o Benjamin Biolay—, Gimena Alvarez Cela da un paso al frente con SHIMA, su primer disco solista. Un trabajo que condensa su recorrido como música, compositora y también como técnica en sonido, y que encuentra una identidad propia desde lo intuitivo.
El álbum, producido junto a Tweety González y con la participación de distintos músicos de la escena, fue lanzado en 2023 y rápidamente comenzó a expandirse más allá de Argentina, con presentaciones en Europa y la oportunidad de abrir shows para Biolay en Francia.
Con un camino ya consolidado como instrumentista y una nueva etapa en desarrollo como solista, Gimena se encuentra actualmente trabajando en su próximo disco, previsto para 2026, donde su búsqueda empieza a correrse de lo íntimo hacia una conexión más amplia con el mundo.
En conversación con Revista El Walkman, la artista habla sobre su recorrido en la música, el proceso detrás de SHIMA y los desafíos de ocupar un lugar más propio al frente de su proyecto.

Venís de tocar con artistas y bandas muy distintas entre sí, desde Celeste Carballo hasta
Karol G. ¿Qué te dejó cada una de esas experiencias y en qué momento sentiste que era
tiempo de contar tu propia historia con tu nombre al frente?
Bueno a mi personalmente lo que me queda de las experiencias de tocar con artistas de esa magnitud, fue ver cómo conectan con el público, cómo trabajan en equipo, cómo se organizan en general tanto en la movida artística como también en el rubro del entretenimiento, la diferencia entre ambos enfoques.
Me ayudó a ver el panorama para saber qué tipo de mensaje quiero transmitir, qué quiero decir desde lo musical hasta en las letras. También la vivencia de percibir lo energético con el público en respuesta a las acciones de estas front woman que ya de por sí, las que mencionaste, son bastante diferentes, y eso nos da una perspectiva diferente también.
—Antes de lanzarte como solista fuiste técnica en sonido y formaste parte de distintos proyectos, como MILHOJAS. ¿Cómo influyó esa mirada técnica en la construcción de SHIMA? ¿Sentís que eso te dio una libertad diferente a la hora de producir?
Claro! Pude contar con las herramientas para grabarme, elegir qué quiero, lograr independencia y saber transmitirla a las personas con las que nos juntamos para grabar estas canciones, y por supuesto que es un camino de ida que no termina.
Todo el tiempo estás aprendiendo cosas nuevas, sobre todo en lo técnico y lo tecnológico que te va pidiendo cambios y te ofrece cada vez más posibilidades. Por eso también me doy cuenta que es importante enfocarse para no irse por las ramas, ya que las posibilidades en la música y en lo tecnológico hoy son muy grandes y de mucha variedad.
—SHIMA tiene una identidad muy marcada. ¿Cómo nació ese universo? ¿Hubo una búsqueda conceptual previa o fue algo que apareció de manera más intuitiva mientras componías?
La verdad que fue bastante intuitivo, se fue armando, todo fue llevando a eso. Creo que le quedó una identidad marcada al disco por sí mismo, eso es lo que más me gusta de este primer disco.
Que se promueva más el nombre de la obra me parece algo hermoso.
—La producción junto a Tweety Gonzalez es un punto fuerte del disco. ¿Cómo fue ese encuentro creativo? ¿Qué creés que aportó él a tu sonido y qué cosas defendiste vos con firmeza?
Con Tweety ya nos conocíamos hace algunos años porque él suele estar en todos lados, siempre está conectado con la realidad musical que nos rodea. Ya me había invitado a unas entrevistas en formato vivo por instagram que estuvo haciendo en la pandemia, hablamos como 2 horas ese día, está subido a su canal de youtube, y tengo el recuerdo de que fue una conversación muy divertida y entretenida.
Al poco tiempo me dijo de hacer un intercambio de Live, esto sería que nos pasemos proyectos de Ableton (una programa de audio que solemos usar para crear canciones). Me propuso intervenir un track que venía teniendo y él intervenir en un proyecto mío. Por supuesto que me pareció tremendo sabiendo que él es un gran productor de la escena del rock latino, para mi fue más como un regalo del cielo.
Yo ya había grabado en mi home estudio la canción “Shima” y estaba por lanzarlo como el primer tema solista, así que el proyecto que le llevé al estudio por esos tiempos fue “Los fantasmas” (última canción del disco). El de él es una canción que luego terminamos componiendo en conjunto con Maia Tarcic y Tuten Mapu y que lanzó en su disco, la canción se llama “El que rompe no paga”.
Por supuesto que una persona clave para estas dos canciones fue también Juan Armani, quien mezcló Shima y luego masterizó todo el disco dándole su color a la obra también y cierre.
Con Tweety terminamos grabando y mezclando todo el disco, fue una experiencia tremenda porque yo llevaba mis proyectos ahí y él embelleció con su visión todo lo que oía y puso manos a la obra, sabía hacer los movimientos justos para hacer que la cosa sonara.
Para mi todo quedó mejor de lo que siempre soñé por eso estoy muy agradecida de habernos encontrado y haberme ayudado en este proceso de hacer mi disco solista. El disco fue lanzado a través de su sello Twitin Club lo cual le dio un marco muy especial para mi en ese momento.

—Durante 2023 y 2024 llevaste el disco a Europa, incluso abriendo shows para Benjamin Biolay en Francia. ¿Cómo fue presentar tu música en otro continente? ¿Cambió algo en tu forma de pararte en el escenario o de entender tus canciones?
Si! Fue una sorpresa de otro nivel. Terminé el disco y tuve la propuesta de irme de gira para tocar como instrumentista de Benjamin. Al poco tiempo me propuso abrirle algunos shows.
Fue ideal para mi ponerme a prueba en un lugar con un idioma diferente, poder experimentar ver que sentía su público, ver sus caras, por donde pasaban las emociones y la energía, pararme delante de tanta gente así sola; y previo a dar el show, se te eleva el cortisol a full.
En general estoy acostumbrada a manejar ciertos niveles de energía, pero tanto como eso no había llegado, así que me puse las pilas y trabajé mucho herramientas para calmar los nervios, para poder hacerlo firme. Me ayudó mucho sobre todo a darle forma a las canciones del vivo y, al menos en lo que es la música y sacando el idioma, percibir qué pasa con el que tenés enfrente es clave para saber por dónde empezar cuando después tenés que dar un show frente a gente que sí habla tu idioma.
Luego de eso aproveché y metí gira por España full, sin tanto miedo y con más agallas. Pero honestamente es un desafío constante para mi manejar esa parte de lo que atañe un show.
—Después de tantos años acompañando a otros artistas, ¿qué significa hoy para vos estar al frente, exponiendo tus propias letras y emociones? ¿Hay algo que todavía te desafíe o incomode de ese lugar?
Bueno, yo ya venía un poco practicando con la banda con la que toqué todos estos años donde también compuse y fui frontmujer, MILHOJAS. Pero sí es verdad que no es lo mismo estar sola.
El desafío como te comentaba es constante, cada escenario es diferente, cada escena, cada público, eso es lo maravilloso que te brinda este mundo de la música al menos en lo que respecta a mi rubro.
Sí hay cosas que me incomodan, a veces estoy un poco cansada de pasar por tantos nervios tantos días seguidos, hay algo con la exposición que algunas veces es tan necesario como agotador.
—Estás trabajando en un nuevo álbum para 2026. Sin spoilear demasiado, ¿hacia dónde sentís que va tu música ahora? ¿Es una continuidad de SHIMA o una nueva etapa?
Sí, estoy full conectada con nuevas canciones. Trabajando con amigos un montón, ahora acá en nuestro país me gusta estar mezclandonos con los de siempre nuevamente y creando todos los días nuevos sonidos para mi.
Siento que es una continuación de mi mundillo artístico, y lo que lo hará diferente esta vez es haber encontrado un mensaje para dar en un mundo que está de por sí ya tan roto.
Shima fue una expresión personal, más íntima, de historia, más de sacar para afuera a través de un personaje. Siento que lo que se viene es más una conexión con el mundo en sí.
En un recorrido que la llevó de acompañar grandes proyectos a construir el propio, Gimena Alvarez Cela encuentra en SHIMA no solo un punto de partida, sino también una forma de decir.
Después de años entendiendo la música desde distintos lugares —el escenario, el estudio, lo técnico y lo colectivo—, hoy su voz se vuelve el eje de una búsqueda que sigue en movimiento.
Con un nuevo disco en camino y una mirada que empieza a expandirse más allá de lo íntimo, su presente parece estar menos ligado a encontrar respuestas y más a seguir abriendo preguntas, conectando con otros y dejando que la música haga su propio recorrido.
Si esta nota te acompañó, quedate a descubrir más historias que laten fuerte en El Walkman.
Podés apoyar nuestro trabajo independiente suscribiéndote a la revista o invitándonos un Cafecito. Cada aporte nos permite seguir contando la cultura desde un lugar sensible y cercano.



Deja un comentario