Luego de una gran primera temporada, la obra ‘Sentirme viva’ vuelve al escenario con su segunda temporada, llevando al público a reflexionar sobre la búsqueda del sentido de la vida.
Con su estilo único que fusiona drama y comedia, Carina Torre, autora e interprete de la obra, nos invita a sumergirnos en la historia de Olivia, una mujer que se pregunta sobre su lugar en el mundo. Acompañada de un gran equipo y una magistral puesta en escena con la dirección de Pedro Velázquez y por la directora asistente Lucía Krusemann.
Luego de su gran estreno el pasado viernes en el Teatro El Método Kairós donde tuvimos la oportunidad de presenciar la obra. Desde El Walkman tuvimos la oportunidad de charlar con Carina sobre su creación, su proceso creativo y lo que el público puede esperar de esta segunda temporada.

La creación de “Sentirme Viva”
-Me gustaría a modo de introducción para las personas que no saben de esta experiencia, ¿Qué nos quiere contar «Sentirme Viva»?
-Yo creo que nos quiere contar el poder darnos la posibilidad de hacernos un montón de preguntas que suelen ser incómodas, pero dándonos el lugar para hacerlo.
No busca resolvernos la vida, ni cuál es el sentido de ella. Si no, poder invitarnos a que está bien preguntárnoslo todo el tiempo y que para mí cuando uno se pregunta cosas, te reafirmas lo que venís haciendo o te cuestionas si hay que hacer un cambio y de repente ya no querés más eso.
Por ejemplo, hay veces que uno dice: «Bueno, con esta carrera no sé qué hacer o si me llena o no», y uno se empieza a preguntar «¿Qué hago? ¿Abandono y arranco otra cosa?».
El cuestionarnos si queremos seguir haciendo algo hace que si la respuesta es que sí, lo hagamos con mucha más fuerza de lo que veníamos haciéndolo, así que creo que es eso, lo que invita es a no tener miedo a hacernos preguntas incómodas.
-¿Cómo nace la idea? ¿Qué te inspiro a escribir la historia?
-Bueno, la realidad es que no es autobiográfica la obra, pero sí es real el deseo de poder buscar ese sentido de la vida. El preguntarme, es algo que lo hago muchísimo.
Y la obra nace en un momento en el que tenía varias cosas lindas para disfrutar y que no lo estaba pudiendo lograr, entonces me empecé a preguntar que estaba pasando, tenía proyectos importantes, cosas buenísimas y seguía en un lugar medio rutinario. Ahí empezó a nacer la obra, empecé a escribirla y probar cosas. Entre a un taller que era un poco de laboratorio, y ahí pude investigar mucho lo que se me iba ocurriendo.
Yo doy clases de canto y tenía una fecha de muestra para mis alumnos. En ese momento pedí en el espacio un tiempo más para hacer una fecha yo y reconectar un poco con lo que estaba pasando.
Ahí elegí cantar canciones que me hagan sentir viva. Con ese concepto nació un poco la idea, elegir un repertorio que me haga sentir de esa manera, y a partir de ahí empecé a hilar una canción con la otra a través de ciertas reflexiones que yo venía haciendo y lo compartí con el público.
Empecé a construirlo cada vez más, un día lo termine por completo, y recién ahí lo convoque a Pedro. La leímos juntos, él me dio su devolución, había un par de escenas que me dijo que podían estar mejor, lo volví a reescribir, se lo volví a mostrar y ahí un poco entre su feedback y la tarea que me iba a dando se terminó de armar.
Conociendo a Olivia
-¿Cuánto de Carina hay en Olivia?
La realidad es que al ser un personaje que se cuestiona muchas cosas sobre su vida y la vida en general, la verdad es que honestamente tome muchísimas cosas de la gente que me rodeaba para armar ese personaje.
Podemos decir que es un Frankenstein de muchas personas cercanas y cosas que les iban sucediendo. De repente me di cuenta de que no era la única que se lo estaba preguntando. Y ahí es cuando dije: “Ah, ok, esto es algo que nos atraviesa a más de uno”.
Cuando uno le da vida a un personaje, hay una parte de uno que está metida ahí, yo creo que en gran parte esto de preguntarme todo el tiempo un montón de cosas, eso me une claramente a Olivia.
Pero también al mismo tiempo, cuando termine el secundario yo me pregunte si quería seguir en ciencias ambientales o teatro musical, me definí por el segundo. Y todo lo que tenía que ver con ciencias naturales, biología y demás quedo un poco de lado, más allá de que sea algo que me apasiona y me gusta.
Así que me pareció divertido también que eso aparezca en ese personaje. Siento que Olivia es un poco la persona que hubiera sido yo, si no se hubiera dedicado al arte. Para mí el dedicarte al arte da eso, que sea un poco más cercano, preguntarte un montón de cosas, que tal vez dedicándote a otro tipo de actividades es más difícil que lleguen.
-¿Cuál fue el mayor desafío que se te presento a la hora de preparar e interpretar a Olivia, tu propio personaje?
-Era un poco difícil salir del lugar de la autoría a veces. Son búsquedas diferentes, por un lado, sentarse a escribir y por el otro buscar un personaje desde algo que escribió otra persona.
Cuando algo lo escribe otro uno se puede tomar un poco más de licencias y empezar a investigar porque no sabes lo que pensó mientras lo escribía. Entonces pueden aparecer muchos más matices y uno puede indagar en capas más profundas o darle cada uno su impronta.
Acá de repente el pensamiento era: «Lo escribí yo, ya sé lo que estoy imaginando y bueno, vamos a hacerlo». Entonces eso fue un proceso muy raro el desarmar el texto tal como lo tenía en la cabeza y empezar a darle vida.
Cuando empecé a soltar un poquito eso, empezaron a aparecer cosas mucho más ricas para también enriquecer la dramaturgia. Y centrarme en el pensamiento de que cuando escribo, escribo. Y cuando lo actuó dejemos ver qué pasa orgánicamente.
Desdoblarse fue un desafío, es difícil y sigue siendo al día de hoy que trato de no seguir reescribiendo todo el tiempo mientras lo estoy actuando.
El año pasado hicimos la primera temporada y había muchas cosas que las iba reescribiendo mientras las estaba actuando, y me iba dando cuenta de que algo no iba a funcionar y tenía que darle otra vuelta.
Entonces este año me tomé como el desafío el decir: «bueno veamos el video y veamos bien cuáles son los momentos por darle una vuelta de rosca» y realmente pude a principio de este año terminar de pulir lo que había que reescribir y fue mucho más fácil para mí luego actuarlo esta vez. Porque lo pude pulir un poquito más viéndolo desde afuera.
La puesta en escena
-La obra está llena de pequeños detalles visuales, objetos como el timbre que se ve en el clip, la linterna, incluso un balde con agua iluminada. ¿Cómo fue ese proceso creativo de llevar esas ideas a la puesta en escena?
-En un primer momento, estábamos probando la escena en la que incluimos el timbre y todos coincidimos, tanto con Pedro como con Luli, la directora asistente, en que necesitábamos un sonido que nos ayude a hacer los cambios un poco más drásticos y le empiece a dar ritmo a la escena desde dentro.
Ahí dijimos «bueno, probemos con un timbre», pedí prestado uno y nos dimos cuenta de que era por ahí. Hay algo que hemos coincidido desde el inicio, y es que queríamos que la mayoría de los sonidos puedan salir desde adentro, que sea lo más artesanal posible la obra.
Lo del balde con agua y la luz fue una gran búsqueda, porque hay algo que tiene la obra en cuanto a los elementos del planeta tierra, están metidos en la obra. Entonces, cada vez que aparecen, ella encuentra calma o cierto orden, hay algo ahí que la empieza a alinear con esta búsqueda.
Y cuando empecé a probar esto del llanto, la angustia y demás, dije: «bueno de las lágrimas viene el agua». Ayudándome en el taller que mencione en donde estábamos recibiendo la posibilidad de traer propuestas en cuanto a la luz y el sonido diferentes, empecé a investigar esto de la luz, y que cada vez que aparezcan estas luces diferentes tenga un poco que ver con el elemento.
Fue una búsqueda muy difícil, te imaginaras, porque encontrar algo que prenda dentro del agua fue complicado, pero por suerte se consiguió (risas)
La conexión con el espectador
-Es una obra inmersiva para el espectador y participativa también, ¿Cómo sentiste la respuesta del público tanto en la temporada pasada como en este estreno?
-Muy bien, la verdad es que hubo un tiempo entre 2021 y 2023 en el que hice stand up, entonces tuve mucho eso del encuentro con el público, que es algo que como actores no tenemos. El haber hecho esa actividad fue todo un desafío, de repente había que encontrarse eso, romper la cuarta pared y hablar con el publico que es algo que a los actores y actrices no nos gusta en absoluto, porque te saca del guion completamente.
Entonces ya venía con ese historial del stand up que me ayudo a alivianar un poco más eso, y que no sea tan terrorífico el poder conversar con el publico. Y la verdad es que justamente esas escenas, al estrenar la primera temporada, era lo que más miedo me daba porque más allá de tener la experiencia decías: «Bueno, no sé ahora que va a pasar, o como se lo va a tomar la gente» Y siempre la respuesta es muy positiva y la gente está muy entretenida.
Al principio cuando ensayábamos sentíamos que tal vez al tocar un tema tan profundo como el buscar el sentido de la vida pensábamos era como todo muy dramático y que iba a ser muy bajón.
Y después nos dimos cuenta de que en esos momentos de interacción con el público es cuando todo se distiende mucho más, ahí es cuando el público responde y también se relaja un poco. Se empieza a divertir y dice: «Ah ok, esto me va a ser pensar, pero también me divierte».
-¿Qué crees que la gente se pierde si no va a ver “sentirme viva”?
-Hay algo que para mí ofrece la obra que es esto de poder salir de casa e ir al teatro y encontrarse con toda la magia que el teatro nos puede dar. Hoy por hoy que capas a veces estamos muy abrumados de un montón de tecnología, me parece que la obra ofrece esto de que uno realmente es parte.
Nos pasa de que todo el mundo nos dice que se siente totalmente interpelados, más allá de que se dedique o no a lo mismo que el personaje.
Y yo creo que lo que se puede perder la gente es la posibilidad de sentirse acompañados en esta búsqueda, de que realmente no estamos solos y que el teatro nos reúne y es un momento en que dice: «Ok no estoy solo en esta».
Estamos muchos en la misma y poder encontrarle cierta luz al final, porque por más que uno puede decir: «Uh esta obra va a ser seguro re profunda y dramática en el buscar el sentido de la vida». Al final nos damos cuenta de que tal vez, no es tan dramático buscarlo.
Con ‘Sentirme viva’, Carina Torre nos invita a reflexionar sobre la búsqueda del sentido de la vida y a cuestionarnos sobre nuestros propios objetivos y deseos.
Una obra que nos recuerda que no estamos solos en esta búsqueda y que el teatro puede ser un espacio para encontrar respuestas y hacer nuevas preguntas.
No te pierdas la oportunidad de sumergirte en esta experiencia única y enriquecedora. Los viernes de marzo a las 22:30 hs en Teatro El Método Kairós (El Salvador 4530, CABA)
Con Entradas a la venta a través de Alternativa Teatral.
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