La historia es así: Francis es un pibe de barrio, que conoce a Mar, un flaquito medio punky que lo enamora y lo revuelca como una ola haciéndolo perderse, por primera vez, en el agua salada. Desde su habitación, Francis – Alan Madanes – evoca y conmemora esos momentos que fueron pero ya no están. El texto escrito por Rocío Agrasar con dirección de Gustavo Pardi se manifiesta en una suerte de souvenir y ritual melancólico. Una catarata de pensamientos, emociones y acciones. Un encuentro íntimo, una confesión de dolor y patetismo. Otra historia de amor.
Souvenir de Mar se presenta los lunes a las 20:30 hs en el Espacio Callejón – Humahuaca 3759 – las entradas pueden adquirirse por Alternativa Teatral. Para conocer más acerca de esta historia charlamos con su director Gustavo Pardi. Encontrá acá todo lo que nos contó.
La primera vez que Gustavo Pardi leyó el texto de «Souvenir de Mar» – la obra de Rocío Agrasar – fue en la tercera edición de FEDRAS, la feria de dramaturgias que nació por iniciativa de Carolina Sturla y María Paula del Olmo para dar a conocer nuevas dramaturgias, y le bastó una lectura para enamorarse del texto. «Me enamoré fuerte del texto. ¿Viste cuando leés algo y decís esto es espectacular? Acá hay algo muy potente, muy sensible y moderno. Una poesía poderosa» – cuenta Gustavo – El caso es que me llegó esta obra y se la propuse a Alan (Madanes) él la leyó y también se enamoró de la obra. Y en la feria hicimos un primer semi montado de Souvenir de Mar.
«Fueron veinte minutos de la obra, como te decía un semi montado, y lo que pasó cuando la leímos ahí con Alan, adelante del público fue algo muy potente. Mucha gente se nos acercó cuando terminó y nos decían «¡Qué bueno! Esto tendría que ser una obra». Ahí nos cebamos con Alan y Rocío y dijimos «Vamos a hacerlo».
Gustavo Pardi
-¿Cuánto tiempo pasó desde aquél semimontado hasta que se materializó la obra en el Espacio Callejón?
-De ahí en más pasaron dos años de idas y vueltas hasta que pudimos hacerla. Cuando es un proyecto tan independiente es algo que se va gestando de a poco, mientras tanto aparecen otros trabajos, otros compromisos y demás, pero siempre mantuvimos prendida la llama del deseo de hacerla y este año apareció la posibilidad de estar en el Espacio Callejón y le dimos para adelante. Estamos chochos. Siempre lo tuvimos ahí presente, no queríamos apurarlo, queríamos dejar que aparezca el espacio y el Callejón es ideal para esta obra, es el mejor lugar donde podríamos hacerla. Desde que empezó «Souvenir de Mar» ha sido todo muy orgánico muy fluido, con muchas ganas con mucha seriedad, mucho compromiso, El material es bárbaro.
-Las luces y las sombras en escena son muy potentes, ¿Cómo llegaron a la decisión de apostar por esa manera de contar la historia?
-Al principio nos juntábamos mucho con Alan a hablar de qué forma le dábamos para presentar esta especie de poemario y fuimos encontrando algunas imágenes. Buscando referencias de pinturas, de cuadros, de películas y se nos ocurrió esta idea de que sean postales de esa historia que relata Francis, el personaje de Alan. Como si fueran distintos capítulos de esta vida amorosa. El texto está dividido por títulos, por capítulos. Lo que hicimos fue buscar que cada uno tenga un espacio distinto y un tratamiento distinto del cuerpo de Alan, de la luz y lo sonoro. Así aparecieron las sombras, la idea del stand up, del personaje que habla al público, la idea del graffiti, de la calle de todo lo que va apareciendo y al final fuimos limpiando para que escenográficamente sea muy sintético, pero siempre pensamos en lo visual y en lo bello del espectáculo. Que sea entretenido, que tenga un dispositivo que acompañe a la actuación y al relato. Así se fue armando. Está lleno de referencias que por ahí no son evidentes al espectador pero que a nosotros nos sirvieron para hacer un unipersonal que sea muy dinámico y entretenido, además de la profundidad del texto y de Alan como actor.
En escena. Alan Madanes como Francis retratado por Nahuel Quimey, Fotos cortesía Varas Otero
-¿Qué es lo más lindo que este proyecto te trae desde tu rol de director?
–El trabajo en equipo ante todo. Trabajar con gente hermosa, joven y talentosa creo que es una de las satisfacciones más grandes. Alan está solo en escena pero somos un grupo grande alrededor cuidándolo, acompañándolo, y eso se sintió siempre. Todos los que formamos parte de Souvenir nos llevamos bárbaro y tenemos muchas ganas de que la obra siga y nos gusta estar todos en la función y compartir con el público. Es una obra muy abierta al público, no hay cuarta pared, estamos todos en la misma historia.
Como director yo pienso las obras para el espectador. Las veo como un espectador más, soy el primer espectador de las obras. Las disfruto mucho entonces saber que ese disfrute mío es compartido por el espectador para mi es un golazo. Souvenir está funcionando bien, a la gente le gusta mucho. Moviliza, algunos salen llorando, otros riéndose, nos hacen comentarios muy lindos.
-¿Tenés algún momento preferído de la obra?
-No puedo decir que hay un momento que me guste mas que otro, desde el rol de director las obras son como mis hijas. Me gusta todo. Disfruto cada momento desde que empieza hasta que termina porque no queda nada librado al azar. Fuimos muy meticulosos con el trabajo de la actuación, de la puesta. Creo que la obra va subiendo hacia un climax, me parece que el final es muy épico. El final nos emociona mucho a todos. Es pura emoción cada vez que lo veo y eso que lo he visto muchas veces.
-¿Cómo fue el primer encuentro de la autora con su obra ya materializada en escena?
– Rocío (Agrasar) vino directamente al estreno porque por una cosa u otra no puedo estar en los ensayos. Ella nos confió la obra, nos dijo «ustedes hagan» y por suerte le gustó mucho. Cuando la vio estaba muy contenta, muy emocionada, incluso nos contó una cosa muy linda que le dijo un pariente suyo después de ver la función » que a través de Alan la escuchaba a ella» eso es hermoso de lograr. Escuchar la voz y el pensamiento del autor a través del actor, eso es magia. Porque uno puede trabajarlo y ensayarlo una y otra vez pero hay algo de comprender el alma el espíritu de quien está detrás de las palabras y tener esa conexión y que alguien lo pueda reconocer es muy especial. Así que Rocío está muy contenta.
– ¿Cómo es el trabajo que realizan post función?
-Después de cada función analizamos qué pasó, cómo estuvo el ritmo, cómo se sintió el público. Como es teatro es algo vivo y todas las funciones son distintas sobre todo por tratarse de una obra abierta donde los ritmos a veces pueden cambiar porque dependen mucho del actor y su interpretación de la partitura de la obra que va pasando en el vivo. La misma escena en dos funciones distintas puede generar reacciones en el público absolutamente diferentes.
¿Qué es el Teatro para vos? ¿Qué lugar ocupa en tu vida?
-Para mi la vida es la familia, los amigos y el teatro. El teatro ya no ocupa un lugar es mi lugar. Es la razón de mi existencia junto con mis hijas, mi mujer, mis amigos. El teatro y todo lo que conlleva los compañeros, las compañeras, los espacios, la política teatral, la política, la lucha. Toda la vida hice esto. Yo ocupo un espacio en la vida del teatro.
«Es dar batalla. Todos los que estamos haciendo algo estamos dando batalla. Estamos mostrando que seguimos de pie. Nos esforzamos para que la obra llegue a la gente y la gente responde y viene. Para mi es importante seguir comunicando. Es un texto que invita a la sensibilidad, al vuelo, a la imaginación. Es ocupar la cabeza por un momento en otro lado para refrescarse y volver a la realidad dando batalla pisando fuerte y no dejándonos aplastar por todas estas personas nefastas que tenemos arriba».
Gustavo Pardi sobre lo que representa hacer Souvenir de Mar en este momento de la Cultura






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