Hay historias que no se miran. Se escuchan. Se sienten en la piel. DIAL es una de esas. Pero no alcanza con decirlo: hay que atreverse a entrar. La nueva audioserie creada por Charly Wasserman (Autor de Número Oculto), producida por Kuarzo y Spotify, no es solo un thriller: es una experiencia. Una que vibra en las paredes, en los huesos, en el rincón más vulnerable de quien se anima a prestarle oído.
Renzo (Luciano Rosso) es un electricista anestesiado por la rutina. Hasta que una llamada a medianoche le cambia el eje. Lo que empieza como un trabajo más se convierte en una experiencia que lo arrastra a la zona más turbia de lo real. Y el oyente, sin saberlo, ya está atrapado con él.
Estrenada el 10 de abril, DIAL no es un podcast más. Su diseño sonoro rompe con cualquier expectativa previa: te lleva, te encierra y te sacude. Cada susurro, cada silencio estratégico, cada vibración, construyen una atmósfera que no se olvida fácil. El elenco — Luciano Rosso, Maite Lanata, Cristina Banegas, Paula Grinzspan, Ariel Pérez De María, Ernesto Claudio y Nicole Apstein— no solo interpreta: corporiza miedos, dudas, quiebres. Todo lo que el sonido deja latente, ellos lo empujan hasta hacerlo estallar en el oído del oyente.
Desde El Walkman charlamos con Charly Wasserman, la mente detrás de esta propuesta que lleva el lenguaje sonoro al límite. Y nos contó, sin vueltas, cómo se construye una experiencia que no da respiro.
—¿Cómo surge esta historia y por qué decidiste empezar un nuevo universo como «DIAL», viniendo de otro como el de «Número Oculto»?
—La historia de DIAL nace un poco de ver un espacio vacante. Número Oculto tuvo una recepción espectacular hacia finales de 2022. Era un universo de podcast muy distinto, y noté que después de eso, nadie volvió a entrar al mundo de las audioseries con una impronta clara, con una voz definida, con un modelo de producción sostenido. Me pareció que ahí había un lugar para ocupar: un espacio para que la ficción florezca, crezca, experimente y llegue de manera genuina a los oyentes, volviéndolos parte a través de la escucha y de la imaginación.
Entonces, DIAL surge de ver ese espacio lleno de posibilidades. Además, era un terreno más libre que el de las plataformas audiovisuales: más ágil, más económico, menos atado a las leyes de mercado.
También fue un momento de puertas cerradas. A lo largo de un año, muchos proyectos audiovisuales propios se cayeron; hubo un cambio de paradigma brutal en la industria del entretenimiento, en las metodologías de trabajo, en todo. Frente a eso, las opciones eran dos: quedarse esperando o salir a buscar oportunidades. No esperar permiso para contar historias, sino salir a encontrar dónde pueden vivir.
En ese contexto, llevé a Danny Tolli —un showrunner norteamericano amigo, con padres argentinos— a recorrer Los Estudios de Kuarzo. Vi que tenían una relación muy orgánica con el sonido, porque son parte del grupo dueño de Urbana Play, entre otras radios. Ellos ya tenían la infraestructura; yo, el know-how de escribir y producir audioseries tras Número Oculto. Mi propuesta fue unir todo eso: introducirlos en el formato y en sus posibilidades.
Después también hablé con Spotify —seguí en buena relación con Nacho Gil, cabeza de podcast para Latinoamérica— y terminé juntando a dos jugadores que ya tenían puntos en común, pero que nunca habían trabajado juntos y los uní a través de la ficción y mi conocimiento del formato.

—Hiciste todos los deberes, viste las piezas y armaste el rompecabezas.
—Sí, pero no es solo eso. Hay que ver más allá de lo evidente —como decían en Thundercats, (risas) – centennials vayan a Google -.
Frente a las puertas cerradas, podés quedarte culpando a otros o empezar a ver los hilos que se pueden conectar. Eso es algo que enseño mucho cuando doy clases: no alcanza con ser bueno en tu oficio, hay que tener una visión. Primero, poder atar los cabos; después, mucho trabajo. Muchas madrugadas escribiendo, gestionando, yendo fuera de tu zona de confort. No pensar en la recompensa inmediata. Solo así se construyen relaciones y proyectos como DIAL, que hoy ya está sonando a nivel mundial.

—Hablemos de la idea. ¿Cómo se te ocurrió anclar la historia en Santos Lugares, en un lugar tan específico y real?
—Siempre me interesa que las narraciones sean claras, autóctonas, específicas. No me interesa contar historias neutras que puedan pasar en cualquier lugar. Creo que el género —suspenso, thriller, terror, estructura dramática— ya es lo suficientemente universal para que la historia viaje sola. De hecho, el mayor porcentaje de escucha que tiene DIAL hoy es en México. Está probado: no hace falta ocultar lo autóctono para llegar globalmente. Lo que importa es tener personajes tridimensionales y géneros reconocibles.
Situar la historia en Santos Lugares tiene algo magnético. La gente que conoce el barrio se siente identificada; los que no, sienten curiosidad.
Además, hay una mística: la Iglesia de Lourdes, la cercanía con la casa de Sábato, la presencia de túneles en su literatura… todo eso forma parte del universo de DIAL.
La portada del último episodio, El amanecer del sol falso, es una foto real de la Iglesia de Lourdes que intervenimos. Aunque uno no conozca el lugar, puede imaginarlo. Y si lo conoce, encuentra nuevas capas en la historia. Ese juego entre lo real y lo ficcional es clave.
Para mí, en audio —como en literatura— hay que ser muy específico, porque no hay imagen: todo lo tiene que construir la imaginación del oyente. Además, desde la experiencia de Número Oculto sabía que en audio funciona muy bien el tiempo real, la sensación de contrarreloj, los capítulos cortos, el suspenso. El mejor terror es el que no se ve, y el audio es el formato rey para eso. Lo mismo pasa con el erotismo: funciona mejor en lo que no se muestra que en lo explícito. Hay géneros que se potencian en el audio, y eso lo tuvimos muy en cuenta para DIAL.
—Hablemos del dream team de actores y actrices que dan vida a DIAL. ¿Cómo lo armaste?
—La conformación del elenco fue crucial. Buscamos mucha diversidad de trayectorias, de backgrounds, como en una orquesta: cada uno con su instrumento, su historia.
Cristina Banegas fue la opción A desde el primer momento.La conseguimos gracias al trabajo impecable de María Saccone, la directora de casting. Cristina se conectó enseguida, sobre todo porque tiene un lazo muy fuerte con el radioteatro clásico: su madre fue una gran actriz de radioteatro. Fue un link ancestral que no sabíamos que estaba ahí. Y aunque era su primera audioserie, Cristina entendió todo al instante. Mi trabajo como director fue dar un paso atrás y dejarla ser.
Luciano Rosso, que es el protagonista, lo conocí yendo a ver sus obras de teatro físico, Un poyo rojo y Apocalypsync. Lo que hace con su cuerpo es de otro planeta; sabía que iba a poder trasladar eso a la voz. No quiero spoilear mucho, pero las voces de la radio en DIAL las hace todas él. Obviamente hay algo de intervención de efectos, pero la base es suya. Es impresionante. A él hubo que acompañarlo mucho desde lo emocional, desde el texto, porque nunca abandonamos su punto de vista durante toda la historia, entonces su entrega y su carga horaria y demás eran muy amplias, y Luciano es un profesional increíble que lo dio todo y creo que se nota en su papel.
Maite Lanata había trabajado conmigo en Número Oculto, en un pequeño rol. Ya entonces mostró su talento para el formato. Es muy intuitiva y pregunta muchísimo: hace preguntas incómodas, profundas, y eso mejora el proceso de trabajo.
Ariel Pérez de María también venía de Número Oculto; Ernesto Claudio había trabajado conmigo en una serie para Warner llamada Naturaleza Muerta. A ellos ya los conocía y sabía lo que podían dar.
Paula Grinzspan fue una gran incorporación: actriz de una sensibilidad enorme, que entendió a la perfección el tono y la necesidad del formato.
También tuvimos a Nicole Apstein, una actriz de doblaje que hace distintos papeles dentro de la historia, que es una de las bondades que tiene el formato. Fue un placer trabajar con ella. Creo que los actores y actrices de doblaje tienen muchísimo para aportar a este formato de ficción.
–Me gustaría que me cuentes qué sentiste cuando escuchaste el primer episodio.
–Cuando llegó el momento de escuchar el primer episodio, yo ya había escuchado 250.000 veces (risas) porque en esta ocasión, yo escribí, dirigí, soy productor ejecutivo, o sea, estuve en toda la línea, pero escucharlo una vez más no dejó de sorprenderme y de darme orgullo y de ser una emoción total.
Estoy en un proceso de aprendizaje todo el tiempo, pero particularmente en este momento estoy en un proceso de aprendizaje para aprender a balancear mi ambición de seguir haciendo cosas constantemente con parar un segundo y disfrutar lo que hice, estoy aprendiendo a disfrutar del trabajo que a mí me apasiona y que amo y que es mi refugio para un montón de cosas.
A nivel familiar sí sé cuándo disfrutar y cuándo estar como muy consciente del momento y absorberlo, con respecto a lo profesional hay unas ganas de hacer constantemente. Cuando estaba estrenando, yo ya estoy pensando en lo que sigue, en lo que estoy haciendo y lo que se viene, y eso está buenísimo y por otro lado también no está bueno.
-Hay que aprender a disfrutar el aquí y ahora. Bueno, ya que hablamos de lo que se viene, vamos a tratar de preguntarlo sin spoiler y que la respuesta sea sin spoiler, ¿podemos pensar en una continuación de DIAL?
–Podemos pensar en una continuación de DIAL, no inmediata, en este caso a diferencia de Número Oculto, los derechos de DIAL son de la productora Kuarzo y míos, nosotros estamos asociados en este nuevo modelo de negocio, en esta nueva empresa que generamos a partir de este proyecto, entonces puede haber DIAL en otros idiomas, eso es algo tal vez más inmediato y que me daría muchísima felicidad que pueda adaptarse la audioserie a otros idiomas y también tenemos en desarrollo un spin-off de DIAL, una continuación, que no necesariamente va hacia adelante. En lo más inmediato, sí, nuestro acuerdo entre Kuarzo y Spotify contempla la producción de más proyectos de audioserie este año y el año que viene, así que tenemos en danza otros proyectos. En lo personal, estoy interesado en poder contar historias, tal vez un poco más de personajes, tanto Número Oculto como DIAL, si bien hay personajes muy claros, todo el vértigo del género y del tiempo real, tal vez hacen que esas historias sean más de trama que de personajes, tal vez ahora estoy interesado en explorar el formato del audio en historias más de personajes, así que bueno, eso es como un pequeño adelanto de lo que se viene.

DIAL no es una casualidad.
Es el resultado de visión, trabajo y riesgo. Una prueba de que el audio, bien trabajado, puede ser más inmersivo que cualquier pantalla.
No hay imágenes. No hacen falta. El oído —y la piel— hacen el resto.
Si esta nota te gustó dejanos tu mail y suscribite a El Walkman para no perderte nada de todo eso que te gusta






